jueves, 25 de diciembre de 2014

Los cactus de mi terraza (I)

Cuando me mudé al piso en el que vivo actualmente con mi pequeña familia, hace un año, sufrí una grave recaída de una enfermedad que llevaba latente dentro de mí desde que era niño: la cactofilia . Mi pasión por los cactus, en efecto, viene de lejos pero nunca tuve la ocasión de vivir en un lugar en el que realmente pudiera cultivarlos. Al llegar a este piso, sin embargo, me di cuenta que este era el lugar ideal para resucitar esa vieja pasión y pronto se desató la locura de los cactus. En poco menos de un año he constituido una pequeña colección de cactus que ya me ha deparado unas cuantas alegrías. No soy un coleccionista en busca de especies raras, mis cactus son probablemente todos de una banalidad que probablemente ahuyentaría los auténticos cactófilos. Digo “probablemente” porque muchos de ellos los he comprado en grandes superficies sin ni tan siquiera conocer su identidad. He ido identificándoles utilizando las guías de las que disponía o, más simplemente, preguntando en foros especializados. En base a esas identificaciones, he separado mis cactus en tres “poblaciones”, según su sensibilidad al frío.

Terraza

La terraza de mi piso está orientada hacia el SE y en ella brilla el sol toda la mañana, tanto en verano como en invierno. Los cactus los tengo en macetas y en jardineras parcialmente protegidas de la lluvia. Tan solo las lluvias muy fuertes acompañadas de mucho viento logran realmente humidificar la tierra. Aquí tengo los cactus supuestamente más resistentes al frío.
Jardinera fachada

Pequeña jardinera de cemento orientada hacia el SW, totalmente expuesta a las intemperies pero a la que le da el sol muchísimas horas. En invierno unas 8 horas y en verano unas 12-13 horas.
Ventanal de la cocina

Mi cocina posee un enorme ventanal con un reborde interior que he llenado de cactus que, en primera instancia, puse para disuadir la curiosidad de mis niños, ya que esos ventanales se abren de par en par… El sol brilla aquí por la tarde, durante bastantes horas en verano y tan solo brevemente en invierno. La temperatura sufre menos variaciones que en la terraza, bajando en invierno alrededor de los 10 grados. Aquí he puesto los cactus más sensibles, que no aguantan mucho frío.

En la tabla a continuación les ofrezco un pequeño resumen de lo que ha dado de sí este primer año sobre la terraza...


Norteamérica


Pachycereus pringlei Cactus arborescente que alcanza la altura récord de 19,2 m de altura (se trata del cactus más grande que se conoce). Es originaria del NW de México (Baja California, Baja California Sur y Sonora). Resiste temperaturas de hasta -9 grados y de momento tiene muy buena pinta. Tendré un evidente problema cuanda crezca un poco (lo compré tardíamente y no me hago, de momento, una idea muy clara de la velocidad a la que crece)... Siendo un ejemplar muy jóven, es poco probable que la vea nunca florecer..
Stenocereus thurberi Especie con una distribución muy parecida a la de la especie anterior (Baja California y Sonora), aunque también está presente en EE.UU (S de Arizona). Sus tallos, que nacen prácticamente en la base de la planta, alcanzan una altura de hasta 8 m. No es muy resistente al frío pero aguanta temperaturas hasta de -2 grados. Verla crecer todo lo que pueda sobre mi terraza ya será una satisfacción. No espero, obviamente, verla florecer, ya que esto no ocurrirá antes de que pasen bastantes años.
Carnegiea gigantea El nombre lo dice todo. Otro gigante, que alcanza los 12 m de altura, originario del S de Arizona (US) y el NW de Sonora (MX). El que tengo, realmente , es un bebé que de momento presenta un aspecto subglobular y está cubierto de larguísimas espinas. No ha crecido demasiado desde que lo compré. Esta tampoco espero verla florecer nunca...
Ferocactus hamatacanthus De todos los (supuestos) Ferocactus que tengo en la terraza, éste es el único que ha florecido hasta ahora. Lo compré en el Real Jardín Botánico de Madrid y no esperaba yo que se pusiera a florecer este mismo año. Se trata de una especie originaria del N de México y S de Texas (EE.UU.).
Ferocactus latispinus Originario de las partes centrales de México, resiste temperaturas de hasta -5 grados. Aunque ya tiene un buen tamaño (11 cm de diámetro), no ha llegado a florecer este año. Tengo, sin embargo, muchas esperanzas de que lo haga la próxima primavera.
Ferocactus glaucescens ? Supongo que se trata de un Ferocactus pero la verdad es que no tengo nada clara su identidad... De momento luce un aspecto muy sano, así que me imagino que hice bien ponerle en la terraza...
Ferocactus ? Este también pienso que es un Ferocactus pero tampoco tengo clara su identidad... El también tiene un muy buen aspecto.
Ferocactus ? Aunque los tallos son de un tamaño mucho más reducido y, además, se agrupan en densas colonias, creo que también se trata de una especie del género Ferocactus. Ha crecido bastante durante el pasado año y lo tuve que pasar a una maceta ancha. Quien sabe, tal vez florezca este año...
Opuntia rufida ? No tiene, actualmente, un aspecto muy saludable pero es por lo visto una característica de muchas Opuntias que en invierno tienen un aspecto algo marchitado. Así que ya veremos si en primavera vuelven a incharse un poco sus tallos... Muchas Opuntias aguantan temperaturas muy bajas y no creo que ésta, cuya identidad no tengo aún muy clara, sea una excepción.
Mammillaria zeilmanniana Cactus globoso o cortamente cilíndrico, solitario al principio, originario del centro de México (Guanajuato). Aguanta temperaturas de hasta -5 grados. Lo compré muy pequeñito (apenas 4 cm de diámetro) pero eso no ha impedido que se pusiera a florecer casi de inmediato. Ha aumentado considerablemente de volumen, sin parar de florecer buena parte del verano. El año que viene será, sin lugar a dudas, una de las atracciones de mi terraza.
Mammillaria elongata Cactus de tallos cilíndricos, alargados, que no sobrepasan los 3,5 cm de diámetro, y que forma densos grupos. Aguanta temperaturas negativas y es una de las poquísimas especies de Mammillaria cuya naturalización se ha constatado en nuestro país. Lo tuve todo el verano en la cocina pero me he arriesgado a ponerlo en la terraza.
Mammillaria matudae Otra Mammillaria de tallos cilíndricos, solitarios o formando grupos, de 3-5 cm de diámetro. Aguanta temperaturas de hasta -4 grados. Es originaria del centro de México. Compré un ejemplar minúsculo que ha crecido mucho este verano. Dio una única flor, que no esperaba. La próxima primavera debería florecer más abundantemente.
Mammillaria sp. Aunque viene identificado como M. parkesonnii, no tengo muy clara su identidad. Lo puse en la terraza y parece que le está gustando, ya que está cubierto de capullos de flores.
Mammillaria bombycina Originaria de los estados de Aguascalientes y de Jalisco (MX) donde crece entre 2350 y 2500 m. Aguanta temperaturas de hasta -2 grados. Ya había florecido cuando la compré. Su crecimiento ha sido espectacular, beneficiándose claramente de la muchas horas de sol de las que dsipone en la pequeña jardinera de cemento en la que la puse. Está totalemnte expuesta a la lluvia pero confío en que la dósis de sol que recibe contribuya a aumentar la evapotranspiración.
Mammillaria compressa ? Este cactus es, probablemente, el que más me ha costado comprar. Tenía un aspecto moribundo en la tienda y realmente parece que nadie lo quería (era el último y se quedó esperando varios días hasta que finalmente lo "rescaté"). Al poco tiempo empezó a florecer y ha crecido de manera espectacular, habiendo tenido que trasplantarlo a una maceta muy ancha para que pueda seguir desarrollándose.


Sudamérica


Cereus peruvianus Cactus arborescente que puede alcanzar unos 15 m de altura. Es originario del S de Brasil (Rio Grande do Sul), Uruguay y NE de Argentina. Resiste temperaturas de hasta -12 grados. Compré un ejemplar que apenas medía unos 10 cm de altura la pasada primavera y su crecimiento ha sido espectacular, alcanzando actualmente una altura de casi 45 cm el tallo más grande. Siendo un ejemplar aún muy jóven, no ha florecido este año.
Parodia leninghausii Cactus columnar con tallos de hasta 1 m, originario del S de Brasil (Rio Grande do Sul). Resiste temperaturas de hasta -9 grados. Aunque es frecuente encontrar ejemplares ya muy desarrollados y con flores, preferí comprar un ejemplar muy joven, con tallos subglobulares, que ahora empiezan a desarrollarse. Su crecimiento no ha sido muy importante, sin embargo. Siendo un ejemplar aún muy jóven, no ha florecido este año.
Echinopsis subdenudata Pequeño cactus de tallo globoso, prácticamente sin espinas, que produce unas flores blancas muy grandes, con un tubo que puede alcanzar los 20 cm. Las flores son nocturnas y tan solo duran un único día. Es originario del S de Bolivia (Tarija) y del W de Paraguay. Resiste heladas de hasta -7 grados. A pesar del reducidísmo tamaño que aún tenía este cactus este verano (unos 6 cm de diámetro), llegó a dar dos flores.
Echinopsis sylvestrii Tras verlo en flor en algunas ventanas de mi barrio, andaba yo con bastantes ganas de conseguir un ejemplar o, al menos, algún esqueje. Lo encontré, finalmente, en el Leroy Merlin y espero ahora con impaciencia la próxima primavera para verle florecer. Es un cactus originario de la región de Tucumán (Argentina) y es bastante resistente al frío (hasta -15 grados).
Gymnocalycium saglionis ? Originario de Argentina, este cactus tiene un tallo semi-esférico que luego se convierte en cortamente cilíndrico. Es bastante resistente al frío, aguantando temperaturas de hasta -12 grados. Ya veremos si el frío favorece o no su floración.
Parodia magnifica Cactus globoso, solitario o en grupos muy apretaditos, que acaba adquiriendo, con la edad, un porte cortamente cilíndrico. Es originario del S de Brasil (Rio Grande do Sul), donde aguanta temperaturas de hasta -7 grados. Hasta ahora ha aguantado perfectamente las temperaturas invernales de Madrid y tiene una pinta estupenda. Ha crecido mucho el pasado año y lo voy a tener que pasar a una maceta mucho más ancha que la jardinera en la que se ha desarrollado.
Parodia nothorauschii Cactus globoso o cortamente cilíndrico, solitario, originario de Uruguay (Riviera) y del S de Brasil (Rio Grande do Sul). Ha crecido bastante este año y alcanza ya un diámetro que debería ser el definitivo. Tengo muchas esperanzas de verle florecer la próxima primavera, tras superar el frío invernal que intuyo debería aguantar vista su procedencia. De momento tiene buena pinta.
Parodia haselbergii Cactus globoso, solitario, densamente cubierto de espinas, originario del S de Brasil (Rio Grande do Sul, Santa Catarina). Algunos autores dicen que aguanta hasta -2 grados aunque al ser una especie proveniente de zonas montañosas, tengo la sospecha de que aguanta temperaturas algo más frías. Sin darme cuenta, son 2 ejemplares los que me compré. El primero tenía espinas amarillentas y floreció en junio pero luego se secó. No sé si lograré recuperarlo. El segundo tiene unas espinas blancuzcas y dio unas cuantas flores al poco tiempo de comprarlo. Luego creció bastante y está actualmente cubierto de capullos de flores. De seguir así el tiempo, me da la sensación que podría empezar a florecer en enero.
Parodia werneri Cactus globular, de ápice deprimido, que llama mucho la atención por su color oscuro y brillante. Originario del S de Brasil (Rio Grande do Sul) y capaz de resistir temperaturas de hasta -4 grados. Lo adquirí aún muy pequeñito (el típico cactus que venden por 1 euro) y ha crecido bastante durante este año. Tengo mis dudas de que florezca ya el que viene, sin embargo, ya que puede alcanzar un diámetro de unos 17 cm (tan solo mide unos 10 cm de diámetro por ahora).
Rebutia krainziana Cactus globular, que forma densas colonias. Se trata de una forma hortícola cuyo antecesor parece ser originario de la región de Jujuy (Argentina). Aguanta temperaturas de hasta -4 grados. Este cactus forma parte de los que adquirí por 1 euro y ha crecido mucho durante este año. Ya se verá si empieza a florecer la próxima primavera.
Rebutia cv. sunrise Pequeño cactus globular, que forma densas colonias. Desde que lo compré por 1 euro en el Alcampo, se ha desarrollado considerablemente, formando un auténtico montículo de pequeñas esferas. Su floración ya fue todo un espectáculo la pasada primavera. Prefiero no imaginar cómo se va aponer en la que se avecina...
Rebutia senilis var. fuchsia De todas las Rebutias que tengo, ésta es probablemente las más voluminosa. Su floración, sin embargo, ha sido discreta este año. Tengo curiosidad por ver si el frío invernal favorecerá o no su floración. Respuesta cuando llegue la primavera...
Rebutia muscula ? Esta es la Rebutia que ha florecido con más abundancia este año. Desde entonces, sus tallos han experimentado un claro alargamiento. Ya veremos si vuelve a florecer tan prolíficamente...
Rebutia sp. Otra Rebutia de tallos bastante pequeños que forman densas colonias. Se ha extendido bastante este año y ya ha dado unas cuantas flores. Ojalá el año que viene repita.
Oreocereus trollii Cactus columnar originario de Argentina (Jujuy) y de Bolivia (Chuquisaca, Oruro, Potosí y Tarija). Crece entre 3000 y 4000 m, en la puna y resiste temperaturas de hasta -12 grados. Ha mostrado, en este primer año, un importante crecimiento, duplicando casi su tamaño. Siendo un ejemplar aún muy jóven, no ha florecido este año.
Echinopsis arachnacantha Originario de Bolivia (Tarija), este cactus forma grupos compactos. Resiste temperaturas bastante bajas (por debajo de los -4 grados) grados. Ha crecido mucho el que tengo y ha dado ya unas cuantas flores. Pronto lo pasaré a una maceta ancha que le permita expandirse.
Espostoa nana Cactus columnar originario de la región de Ancash (Perú), cuyos tallos pueden alcanzar una altura de 1,5 m. Aguanta hasta -2 grados. No ha crecido demasiado este año. Al menos parece que sigue a gusto en la jardinera de cemento en la que le puse.



miércoles, 19 de noviembre de 2014

A modo de resumen

Casi sin proponérmelo, me doy cuenta que muchos de los artículos que he escrito en este blog giran alrededor de un tema bastante recurrente: el calentamiento global y sus efectos en nuestra flora y fauna. Algunos artículos tratan del pasado, de épocas en las que el clima era más cálido que el actual, y otros tratan del futuro, que promete ser más cálido y se parecerá, en muchos aspectos, al de aquel pasado no tan remoto. En casi todos esos artículos el pasado sirve de clave para entender el futuro. Aunque las especies evolucionan y se adaptan poco a poco a las nuevas condiciones a las que están sometidas, no han cambiado tanto las exigencias ecológicas de los principales taxones que componen y componían la flora y la fauna de nuestro continente y estoy convencido que conociendo cómo era la vegetación de nuestro continente en el pasado debería ser posible entender algo mejor hacia dónde vamos o podríamos ir.

Creer que la evolución actual nos llevará naturalmente a algo parecido a lo que hubo en el pasado es, sin embargo, un error. El continente europeo sufrió, durante el Cuaternario, un empobrecimiento florístico y faunístico sin precedentes. Si comparamos los bosques de nuestro continente y de la Península Ibérica con los de Norteamérica o de Asia, nos damos cuenta que mientras en esas regiones los bosques están constituidos por un elevado número de especies, aquí son muy pocas las especies que "dominan" nuestros bosques. Generalmente una o dos especies constituyen todo el dosel arbóreo. Nuestros bosques son encinares, quejigares, pinares, hayedos. La dominancia que han alcanzado esas especies se debe, claramente, a la ausencia de especies que compitan con ellas. Viendo, por ejemplo, como prosperan las secuoyas y otras especies arbóreas en la Sierra de Guadarrama (Secuoyas en la Sierra de Guadarrama), queda claro que la dominancia de esas especies se debe al hecho de que han sido las únicas que han sobrevivido a las glaciaciones en en la Península. Por muy naturales que sean nuestros bosques, sufren sin emabrgo de la misma debilidad que muchos "monocultivos": llega una enfermedad o una plaga nueva, cambian las condiciones ecológicas y todo se viene abajo. De hecho, los ingenieros forestales llevan unos cuantos años advirtiendo de la principal consecuencia ya observable del calentamiento global: el "decaimiento forestal" (1). Paradójicamente, las especies más perjudicadas por el calentamiento global en la Península Ibérica son la encina y el alcornoque, particularmente en terrenos con muy poco suelo.

En este contexto de calentamiento del clima y de progresivo debilitamiento de muchos bosques, sometidos a un estrés hídrico cada vez mayor, el éxito de algunas especies invasoras en las últimas décadas no es realmente una sorpresa. Tal como lo comentaba en un artículo dedicado a los Neobosques, el éxito de las acacias en Galicia y en Portugal probablemente tenga más que ver con un cambio en las condiciones ambientales — que ha propiciado un aumento de los incendios forestales y el auge de las especie pirófitas como las acacias o los eucaliptos — que con una supuesta ventaja competitiva de esas especies con respecto a las especies autóctonas. Luchar contra esas especies invasoras no cambia nada al problema subyacente. O sea, el debilitamiento de las especies autóctonas, incapaces de adaptarse en tan poco tiempo a las nuevas condiciones imperantes. Plantar encinas y robles donde a toda costa queremos verlos crecer tal vez sea un error. Es probable que en muchos lugares los árboles que hemos plantado estén condenados a no alcanzar nunca la edad adulta...





Inflorescencia compuesta de la acacia (Acacia dealbata). Especie pirófita, la acacia se ha beneficiado enormemente de la ola de incendios que han azotado Galicia estas últimas décadas.



Para hacerse una idea de los cambios que cabe esperar, lo mejor es considerar el aumento de temperatura máximo previsto por los especialistas del clima, que se corresponde a un mantenimiento del consumo actual de hidrocarburos. O sea 6 grados de aumento de la temperatura desde la época preindustrial hasta finales de este siglo. ¿ Qué significa eso ? Un aumento de los pisos de vegetación de unos 1000 metros y un desplazamiento hacia el norte de los principales biomas de cientos de kilómetros. Viendo la magnitud de los cambios, no es pues de extrañar que se estén debilitando poco a poco los árboles en muchos lugares. La rapidez de esos cambios y la incapacidad de muchas especies para desplazarse hacia zonas más favorables supondrá la desaparición de muchísimas especies, sobre todo en las zonas montañosas donde muchas de ellas, endémicas, son auténticas reliquias (¿ Regreso al Mioceno ?). Esto me lleva a la pregunta del millón: ¿ qué haremos ? ¿ Dejaremos que se extingan ? ¿ Tiene algún sentido constituir bancos de semillas si esas especies no se van a poder plantar más tarde en los ecosistemas de las que provienen ?

Personalmente tiendo a pensar que si el hombre tiene la culpa del actual calentamiento (cosa que está ya prácticamente demostrada) y de la considerable fragmentación de los ecosistemas, algo tendrá que hacer para mitigar sus efectos. Lo más importante, creo yo, es permitir que muchas especies condenadas a desaparecer encuentren un nuevo hogar. El pinsapo es, probablemente, el mejor ejemplo entre las especies arbóreas. Actualmente esa especie vive confinada en unas cuantas sierras andaluzas de las que podría desaparecer si las temperaturas realmente suben esos 6 grados. ¿ Qué tenemos que hacer ? ¿ Observar cómo desaparece esa emblemática especie ? Sabiendo que en otras sierras situadas más al norte se dan (y se darán) las condiciones para su supervivencia, ¿ no haríamos bien en anticiparnos a esos cambios ? De hecho, alguien ya lo hizo y existe un pequeño pinsapar en el Sistema Ibérico (Orcajo, Zaragoza) en el que los pinsapos están prosperando. Claro que aplicando el mismo tipo de razonamiento a nivel regional que a nivel nacional, habría que considerar al pinsapo una especie invasora en esas sierras… Lo mismo cabría decir del cedro, seriamente amenazado en su lugar de origen pero del que existen magníficos bosques en Francia (El cedro, rey olvidado de nuestras montañas).





Jóvenes pinsapos en el pinsapar de Orcajo (Zaragoza), donde sorprende la abundantísima regeneración natural de esta especie. Parece evidente que el pinsapo pudiera tener un área de extensión muchísimo más amplia de no estar confinado en los pocos macizos andaluces en los que aún sobrevive. Fotografía: Comuneros Calatayud



Estos cambios nos obligan, claramente, a cuestionar algunas verdades y a redefinir algunos conceptos que, analizados desde la perspectiva de los cambios en curso, carecen de sentido. ¿ Qué especies han de considerarse autóctonas y alóctonas ? Esa pregunta no tiene una respuesta sencilla. Muchas especies, como el cedro, estuvieron presentes en toda la cuenca mediterránea hasta bien entrado el Cuaternario y están claramente adaptadas al clima mediterráneo. ¿ Exóticas ? La respuesta no es baladí, ya que muchas de esas especies tienen áreas de repartición relictales y están gravemente amenazadas. Permitir que se establezcan poblaciones de esas especies en otros puntos de la cuenca mediterránea, en lugares en los que estuvieron presentes en un pasado relativamente cercano no parece por lo tanto una idea descabellada y, de hecho, es una idea que algunos científicos defienden (conservación ex-situ). De hecho, no hacen otra cosa los jardines botánicos, que sin embargo tan solo pueden mantener un número muy limitado de individuos. Ciñéndonos a los géneros y especies cuya presencia en un pasado reciente está claramente demostrada, podríamos considerar como "paleoautóctonas" a toda una serie de taxones: Liquidambar, Platanus, Zelkova, Cedrus, Aesculus, Pterocarya, etc. No me parecería una barbaridad plantearse la idea de permitir que esas especies se puedan implantar en un territorio en el que ya estuvieron presentes antes de las glaciaciones, en condiciones climáticas similares a las actuales. De hecho, alguna de ellas (Pterocarya y Aesculus) no han esperado que tomemos ninguna decisión al respecto y ya han dado el salto al medio natural. Paradoja interesante, siguiendo los mismos criterios, también deberíamos considerar "paleoautóctono" al ailanto, tan odiado por los naturalistas de este país y considerado una peligrosa especie invasora, cosa que discuto (avanzando argumentos) en el último articulo publicado en este blog (Ailanto: mitos y realidades).

Muchas de estas consideraciones también aplican al mundo animal y no acabo muy bien de entender, por ejemplo, el creciente odio que despierta el arruí en muchos naturalistas (El arruí en la punta de la mira). Aunque su presencia se deba a una dudosa iniciativa de los cazadores, su presencia en el SE de la Península Ibérica no carece de lógica si pensamos en las similitudes que presenta esa región con las zonas de las que es originaria esa especie. De hecho esa especie se verá claramente beneficiada por los cambios medioambientales propiciados por el calentamiento global. Cargársela, así por las buenas, puede que no sea una buena idea. Más teniendo en cuenta de que se trata igualmente de una especie amenazada. Otro tanto ocurre con el macaco de gibraltar, en grave peligro en su área de repartición original y víctima de un odioso tráfico. Su presencia en la Península Ibérica y en el resto de Europa tampoco carecería de lógica (El macaco de Gibraltar, un primate mediterráneo). La idea de reintroducir donde sea posible las faunas extintas durante el Cuaternario a consecuencia de los cambios climáticos y de la irrupción de un temible depredador capaz de influir decisivamente sobre los ecosistemas (léase esta frase mirándose uno al espejo) poco a poco va haciendo su camino y son ya bastantes los científicos que la apoyan. La idea es que los ecosistemas, sin la presencia de esa megafauna, no se parecen en nada con lo que realmente fueron en el pasado. Esa metáfora de la ardilla que supuestamente hubiese podido cruzar la Península Ibérica sin bajarse de los árboles es, sencillamente, una ilusión. Los animales - la megafauna en particular - contribuyó siempre a mantener una permanente discontinuidad en los ecosistemas (Ecosistemas huérfanos). En un país que sufre cada verano oleadas de incendios, esa idea debería al menos considerarse.



(1) GIL PELEGRÍN E., PEGUERO-PINA J.J., SANCHO KNAPIK, D. (2009) / La sequía y el decaimiento forestal en la Península Ibérica: ¿una explicación sencilla para un fenómeno complejo? /



viernes, 14 de noviembre de 2014

Ailanto: mitos y realidades



Cada vez que publico algún post acerca del ailanto en la página de Facebook que llevo en paralelo a este blog, éste provoca siempre las reacciones airadas de muchos naturalistas que consideran al ailanto como el enemigo público número 1. Lo cierto es que desde que la comunidad científica advirtiera del problema de las invasiones biológicas, el ailanto ocupa siempre los primeros puestos en la lista de indeseables. En las (ya) numerosas publicaciones que describen las especies invasoras más peligrosas se insiste mucho en aquellos caracteres que supuestamente confieren al ailanto una ventaja competitiva sobre las demás especies (autóctonas). Una cosa, sin embargo, es lo que creemos o suponemos acerca de una especie, y otra bien diferente es lo que la observación de la realidad nos aprende. Veamos, pues, que hay de cierto tras algunas afirmaciones hechas acerca del ailanto.

Retrato robot

El ailanto (Ailanthus altissima) es un árbol caducifolio de tamaño mediano (alcanza unos 30 metros de altura) perteneciente a la familia de las Simaroubaceae, principalmente integrada por especies tropicales y subtropicales, siendo el ailanto una de las pocas especies que crece en climas templados. Tiene unas hojas imparipinnadas de unos 40-60 cm, constituidas por unos 5-12 pares de folíolos lanceolados a ovado-lanceolados, de margen entero, con uno o varios pares de dientes en la base, provistos de una glándula negra en el ápice. Las hojas aparecen tardíamente en primavera, en el mes de mayo.

El "árbol de los dioses", como se le conoce también, es una especie dioica pero, aunque las flores son generalmente unisexuales, algunas pueden ser hermafroditas. Las flores se agrupan en largas panículas que nacen en la axila de las hojas. Están provistas de un disco nectarífero lobado que atrae los insectos que las polinizan. Los frutos, alados, están provistos de un ala alargada que rodea la semilla, que tiene un contorno redondeado.


     

¿Ventajas competitivas?

En las numerosas publicaciones actualmente disponibles acerca de las especies invasoras, se suele insistir mucho en las siguientes características del ailanto, que supuestamente le conferirían una clara ventaja competitiva sobre las especies autóctonas que amenazaría:

- Es una especie de crecimiento rápido
- Se propaga vegetativemente y a grandes distancias gracias al alcance de sus raíces
- Produce una gran cantidad de semillas, que se propagan fácilmente por vía aérea
- Produce unas sustancias alelopáticas que inhiben el crecimiento de otras especies

Olvidándonos de que estamos hablando del ailanto y leyendo esta lista de supuestas ventajas competitivas, cabría preguntarse si son exclusivas del ailanto y la verdad es que existen bastantes especies (tanto autóctonas como alóctonas) a las que podrían corresponder, al menos, las tres primeras características citadas. Y cosa curiosa, todas estas especies son, precisamente, las que compiten con el ailanto en los medios ribereños que se le acusa de invadir: chopos, álamo, sauces, olmos y arce negundo (otra exótica), en efecto, son especies de rápido crecimiento capaces (salvo el olmo, tal vez) de propagarse vegetativamente y produciendo una enorme cantidad de semillas dispersadas por el viento (especies anemócoras). Casi todas son también anemófilas, siendo el ailanto una excepción a la regla.


De las supuestas ventajas competitivas tan solo nos quedaría pues la última pero acusar al ailanto de ser una especie de Saddam Hussein del mundo vegetal es olvidar algo obvio: otras especies, incluidas las especies autóctonas, utilizan la misma estrategia para luchar contra sus competidores. Un estudio experimental reciente (1) llevado a cabo por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Alcalá y el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca demuestra claramente que el ailanto no tiene la exclusividad de esos métodos. Es más, parece que algunas especies autóctonas podrían ser incluso más eficientes que el ailanto. Es el caso del chopo, por ejemplo, según demuestra este estudio, cuyas conclusiones son las siguientes:

• Los extractos de hojarasca de todas las especies arbóreas tendieron a reducir la velocidad y, en menor medida, la tasa de germinación de las cuatro especies herbáceas.
• No existe un efecto consistente de los extractos de hojas de los árboles exóticos sobre las herbáceas nativas.
• Los efectos dependen tanto de la naturaleza del árbol donante como de la herbácea receptora.
• La especie arbórea autóctona -el chopo- redujo también significativamente la velocidad de germinación de todas las herbáceas, salvo Ch. album, lo que sugiere que la producción de sustancias alelopáticas para competir con la vegetación acompañante no es un mecanismo exclusivo de las especies alóctonas.


Nos quedamos, pues, con realmente pocos argumentos para acusar al ailanto de ser una peligrosa especie invasora. Tan solo nos quedan, para sustentar la acusación, las evidencias del terreno… ¿ En qué tipos de entornos crece, pues, el ailanto en la Península Ibérica ?

El ailanto en la Península Ibérica

El ailanto se introdujo en Europa en el siglo XVIII y ya se encontraba naturalizado en la Península Ibérica a principios del siglo XIX. Se trata pues de una especie con la que convivimos desde hace más o menos unos dos siglos. Un tiempo más que suficiente para hacerse una idea bastante buena del potencial expansivo de esa especie. ¿ Dónde crece hoy en día el ailanto ? A pesar del carácter invasivo que se le presupone, el ailanto se encuentra fundamentalmente en entornos fuertemente antropizados: bordes de carreteras y de vías de tren, taludes, solares abandonados, etc. Su presencia en entornos naturales tan solo está documentada en bosques de ribera. Personalmente nunca lo he observado en otros medios tales como encinares, melojares o pinares, a no ser por la existencia de alguna obra que haya supuesto que se remueva el suelo. Tras dos siglos, parece pues que el ailanto tan solo se haya inmiscuido en los bosques de ribera, de los que cabe preguntarse si realmente se pueden considerar ecosistemas inalterados. ¿ Se justifica pues considerar al ailanto una especie invasora ?

El ailanto en el registro fósil

Lo que muchas personas ignoran, cuando se habla del ailanto, es que esa especie tal vez no sea tan “exótica” como pudiera parecer. Todo depende, en realidad, de la escala de tiempo con la que se consideran las cosas. Las glaciaciones cuaternarias han provocado, en el Hemisferio Norte, importantes cambios en la composición de las floras. Las plantas responden a los cambios climáticos de dos maneras diferentes: desplazándose e instalándose en zonas de clima más favorable o evolucionando y tratando de adaptarse a las nuevas condiciones. Esta última opción siendo mucho más lenta, es obviamente desplazándose que las plantas respondieron a las bruscas oscilaciones climáticas del Cuaternario. En el continente europeo, sin embargo, el movimiento de las plantas hacia latitudes meridionales se vio interrumpido por dos obstáculos insalvables para muchas especies: las cadenas montañosas que bordean el Mar Mediterráneo y el propio Mar Mediterráneo.



Si bien algunas especies lograron resistir en zonas refugio situadas en las penínsulas del S del continente, otras muchas desaparecieron. Ese fue el caso del ailanto que, sin embargo, es un árbol bastante resistente. Restos fósiles de la especie que estuvo presente en todo el Hemisferio Norte antes de las glaciaciones se han encontrado en muchos lugares en Europa, tal como se puede ver en el mapa que copio a continuación. La especie que aún vivía en Europa en el Plioceno, aunque lleve un nombre específico diferente (Ailanthus confucii), no difiere en nada del ailanto actual, especie de la que es el antecesor directo y que probablemente se pueda considerar como la misma especie.


Conclusiones

Todo lo expuesto con anterioridad me lleva a una conclusión lógica acerca del ailanto, que probablemente me valga las iras de muchos naturalistas: el ailanto no debería ser considerado una especie tan peligrosa como se quisiera hacer creer. Es cierto que esta especie ha colonizado con éxito muchos terrenos “antropizados”, principalmente en las cercanías de los núcleos urbanos, pero que yo sepa no hay evidencias claras de que esté desplazando a especies autóctonas en medios naturales. Los medios ribereños en los que sí parece competir con otras especies son unos medios en los que en el pasado las especies autóctonas tuvieron que competir con numerosas especies “exóticas”. Una simple lista de los géneros presentes en Europa en esos ecosistemas, en un pasado no muy lejano (Plioceno y Pleistoceno) basta para darse cuenta hasta qué punto se han empobrecido estos ecosistemas a consecuencia de las glaciaciones cuaternarias: Liquidamabar, Platanus, Pterocarya, Engelhardia, Taxodium, Ailanthus, Aesculus, Carya, etc.

No es pues de extrañar que, en algunos lugares, especies pertenecientes a estos géneros y cultivadas como ornamentales tiendan a inmiscuirse en ese tipo de ecosistemas. Teniendo claro que estas especies (o especies muy similares) estuvieron presentes en estos ecosistemas durante millones de años antes de desaparecer a consecuencia de las glaciaciones, me resulta realmente difícil verlas como especies invasoras. Su presencia en esos ecosistemas parece más bien un regreso al estilo del de aquel soldado que vuelve de la guerra en la película Sommersby (con Richard Gere). El problema de los ecosistemas ribereños no es tanto que especies exóticas entren a competir con las especies autóctonas - convivieron con ellas durante millones de años y salieron airosas de esa "confrontación" -, sino más bien lo exíguo de su repartición actual y el estado de degradación en el que se encuentran. No me cabe la menor duda de que si dejáramos que este tipo de vegetación se desarrollase más extensamente, habría cabida para muchas más especies, tal como fue el caso hasta que la última glaciación eliminara buena parte de ellas. Imaginar como fueron estos bosques está al alcance de todos: un paseíto por los parques de Aranjuez, con sus plátanos y sus liquidambares monumentales puede dar una buena idea de como debieron ser esos bosques ribereños...



(1) Pérez Corona M. E. et al. (2011) / Efecto alelopático de especies invasoras de ribera sobre la germinación de especies del sotobosque. / Pastos paisajes culturales entre tradicion y nuevos paradigmas del siglo XXI. C. Lopez Carrasco Fernandez; M.P. Rodriguez Rojo, A. San Miguel Ayanz, S. Roig Gonzalez (Eds.), SEEP, Toledo, pp. 189-194.

(2) Sarah L. Corbett and Steven R. Manchester1 (2004) / Phytogeography and fossil history of Ailanthus (Simaroubaceae) / Int. J. Plant Sci., Vol. 165(4), pp. 671–690.



martes, 2 de septiembre de 2014

Identidades múltiples

La muerte de Peret hace unos días me ha hecho pensar mucho en lo complejo que es definir la identidad de una persona o de un país. Catalán universal, Peret se aleja bastante de lo que algunos entienden por "catalán". Fruto de ese mestizaje que ha convertido Barcelona en la urbe cosmopolita que es hoy en día, Peret es a la vez catalán, español y gitano, una mezcla de identidades de la que supo extraer lo mejor para crear un estilo propio.


Corren, sin embargo, malos tiempos para quienes, como yo, tienen que lidiar con múltiples identidades. Nacionalismos reductores pretenden imponer a los demás sus verdades simplificadoras y excluyentes, heredadas de las ideas del siglo XIX, que ha llevado este continente a tantas catástrofes. Esa idea de una nación con su idioma propio que persiguen con ahínco los nacionalistas catalanes y vascos es, a mi parecer, totalmente irreal y muy alejada de la realidad socio-lingüística de esas regiones.

La convivencia del español con los demás idiomas hablados en la Península Ibérica es un hecho ineluctable que ninguna política lingüística podrá reverter. El idioma español está implantado desde hace mucho tiempo en esas regiones y parece difícil pensar que ninguna política vaya a ser capaz de desterrarlo de la calle y, mucho menos, de los corazones. En una ciudad como Barcelona, el español goza de una fuerza y de una pujanza que explican en gran medida el éxito de la ciudad. No por nada es esa ciudad la sede de muchísimas escuelas de idiomas, que atraen cada año a miles de estudiantes extranjeros que vienen a esa ciudad a... ¡ estudiar español ! No por nada es esa ciudad la capital del mundo editorial español...

Lo mismo cabría decir del País Vasco, donde el español se habla desde tiempos inmemoriales. En realidad, podría afirmarse que nació allá. Algunos dirán que no es cierto, que el español nació en Castilla, pero cabría entonces preguntarse ¿ Qué es Castilla y quienes eran los "castellanos" ? Acordándonos de qué buena parte de Álava formaba parte de esa Castilla primigenia, creo que queda claro lo que pretendo decir... Los castellanos no cayeron del cielo y me llama mucho la atención que el considerado primer texto escrito en "castellano" (tenía entonces todo el sentido del mundo llamarlo así) lo escribiera una persona bilingüe. El caso es que los vascos hablaban español (castellano en aquél entonces) cuando en el resto de la península aún se hablaban romances que más tarde desaparecieron, barridos por los idiomas nacidos en el norte de la Península.

Resumiendo: los idiomas y las culturas siempre han convivido en la Península Ibérica, desde tiempos inmemoriales. Ya convivieron antes de la romanización idiomas ibéricos, célticos, luso, etc... Hoy en día, la situación no ha variado, conviviendo desde hace siglos múltiples idiomas de los cuales algunos han desaparecido casi por completo, absorbidos por sus vecinos, más pujantes. Las identidades soñadas por los nacionalistas nunca han existido. Los españoles nunca han sido tan sólo una cosa y durante siglos muchos españoles han asumido con naturalidad sus múltiples identidades sin que eso supusiera ningún problema. En realidad, España siempre ha sido un crisol de culturas en el que cabían todas esas identidades. Al obligarnos a escoger una de ellas en detrimento de las demás, los nacionalistas están demostrando su profunda ignorancia y falta de respeto hacia todos aquellos españoles que nos sentimos algo más que eso.

Me llamo Adrián, nací en Suiza y el idioma que mejor hablo es el francés. Hablo español con un extraño acento pero, a pesar de eso, me siento profundamente español. Tal vez porque, al contrario que una gran mayoría de españoles, tuve que luchar todos los días de mi vida para no olvidar el idioma de mis padres. Me siento español, pero también un poco gallego, por ser originaria la familia de mi abuelo materno de la provincia de Lugo y haber heredado de un segundo apellido típicamente gallego (Quiroga). Para más inri, el idioma que hablo en casa es el portugués, por estar casado con... una brasileña ! ¿ Quien soy yo ? Dividido entre múltiples identidades que asumo, ¿ porqué habría yo de renunciar a ninguna de ellas por seguir el credo de unos locos intolerantes ? Los nacionalismos (incluido el español) son un fraude y un peligro y me da mucho miedo que por culpa de ellos, algún día yo o mi familia tengamos que buscarnos otro lugar en el que vivir en paz sin que nadie nos mire de reojo...

miércoles, 16 de julio de 2014

Palmeras exóticas naturalizadas en la costa castellonense




Me venía llamando mucho la atención, desde hace unos años, la presencia en la región de Nules y de Moncofar (Castellón) de jóvenes palmeras exóticas creciendo en terrenos donde parecía, sin embargo, poco probable que nadie las hubiese plantado. Me quedé entonces con la duda de saber si esas palmeras realmente se habían asilvestrado. Este año, paseándome por la zona, he disipado todas las dudas que tenía al respecto. En efecto, he podido observar en campos totalmente abandonados jovencísimos ejemplares de palmeras que han crecido en áreas en las que no hay absolutamente ninguna señal de intervención humana reciente pero, sobre todo, he podido preguntar a cultivadores de la zona si sabían qué origen tenían esas palmeras. Ellos me confirmaron que nadie las había plantado y que eran los pájaros quienes dispersaban sus semillas. Ante tales evidencias, quedaba claro lo que sospechaba desde hace tiempo: varias especies de palmeras se han asilvestrado en esta región.




Aspecto "salvaje" de una washigtonia, a la que no se le han ido quitado las hojas que se iban secando (Moncofar, Castellón). Porción de la inflorescencia de Washingtonia robusta (Moncofar, Castellón).



Aunque en años anteriores tan solo me fijé en la presencia de palmeras del género Washingtonia, que creo que deben corresponder a W. robusta, que es la especie cultivada en los paseos marítimos y calles de estos ayuntamientos, también he podido ver asilvestradas este año numerosas pequeñas palmeras canarias (Phoenix canariensis). Esta especie es, en realidad, la que se asilvestra con más facilidad, estando presente en absolutamente todos los terrenos abandonados.




Es interesante notar, acerca de las washingtonias, la dificultad que puede suponer diferenciar los jóvenes ejemplares de esa especie del palmito, también presente en la zona. Publiqué hace poco en la página de facebook de este proyecto la fotografía de una de estas jóvenes palmeras y muchos seguidores me sugirieron que debía tratarse del palmito. Sin embargo, los siguientes caracteres (comprobados en el Real Jardín Botánico de Madrid, donde ambas especies crecen una al lado de la otra) me conducen a pensar que se trata efectivamente de jóvenes washingtonias:


Washingtonia sp.Chamaerops humilis
Margen de los segmentosMárgenes con frecuencia deshilachadosBordes enteros, sin hilos
PecíoloPecíolo armado de gruesas espinas curvas


Pecíolo con espinas rectas antrorsas


HábitoTronco solitario, verticalNormalmente con varios troncos


A título de comparación, este es el aspecto típico del palmito, fotografiado en la misma región, al borde de la carretera que une Moncofar y Nules por la costa:





Coincidiendo con mis observaciones, se ha publicado recientemente un artículo (1) que hace referencia a la naturalización de las wahingtonias en la región valenciana. No puedo más que confirmar ese hecho añadiendo dos comentarios al respecto:

1.- La naturalización de las washingtonias (W. robusta en esta zona) es un hecho frecuente y extendido.

2.- Tal como ya lo hemos mencionado, la palmera canaria (Phoenix canariensis) es la especie más frecuentemente observada en los terrenos abandonados.

Pues nada, visto lo visto, tendremos que irnos acostumbrado a la presencia de estas palmeras en los paisajes de la llanura costera de Castellón, donde parece que encuentran (sobre todo a proximidad de la costa) unas condiciones idóneas para su desarrollo. Se trata de espécies exóticas, me diréis. Pero viendo lo que queda de la vegetación original del lugar (absolutamente nada), no veo con tan malos ojos que se desarrolle algún tipo de vegetación arbórea en los terrenos abandonados, por mucho que se trate de palmeras. Al menos eso contribuirá a que las aves del lugar (las culpables de que estas palmeras se asilvestren) encuentren en esta zona techo y comida. Por cierto, viendo el tamaño de los frutos de estas dos palmeras, me pregunto yo qué tipo de ave disemina estas semillas. Eso trataré de averiguarlo más adelante...




Jóven washigtonia creciendo en un solar que se quedó sin construir (Nules, Castellón, 2012) Frutos de la palmera canaria (Madrid). El consumo de los frutos por las aves es la causa de la dispersión de sus semillas.



Hablando de palmeras naturalizadas, cabe mencionar también otra palmera exótica cuya naturalización se viene constatando en el norte de la Península Ibérica, en ambientes muy diferentes que los que hemos evocado anteriormente: la palmera excelsa (Trachycarpus fortunei), originaria de China y que se encuentra muy a gusto en bosques de frondosas relativamente húmedos y no demasiado fríos tal como pueden encontrarse en Cataluña o toda la Cornisa Cantábrica. Que yo sepa, su naturalización hasta ahora tan solo se ha mencionado en Cataluña y en el País Vasco.



(1) Emilio LAGUNA LUMBRERAS, Roberto ROSELLÓ GIMENO & Daniel GUILLOT ORTIZ (2014) / Nuevas citas de representantes del género Washingtonia H. Wendl. (Palmae) como alóctonas en la Comunidad Valenciana, y aspectos históricos sobre su presencia en cultivo en España y Europa / Bouteloua, Vol. 18, pp. 116-130