lunes, 21 de agosto de 2017

Paleoautóctonas (5): Parrotia persica

Endemismo de los bosques del sur del Mar Caspio (Azerbayán e Irán), el árbol del hierro es una especie que se empieza a cultivar cada vez más en nuestro país. Varios viveros proponen ya esta especie en sus catálogos y no resulta demasiado difícil hacerse con algún ejemplar de este bellísimo y singularísimo árbol. En la región en la que vivo (Madrid) es aún relativamente poco frecuente, pudiéndose observar algunos bellísimos ejemplares en el Jardín del Príncipe de Aranjuez y en el Real Jardín Botánico de Madrid. También son prometedores los ejemplares que se plantaron en la mediana del Paseo la Catellana pasada la Plaza San Juan de la Cruz, casi a la altura de los Nuevos Ministerios. Se trata, en cualquier caso, de una especie que aguanta perfectamente la contaminación y el calor aunque, eso sí, necesite de un riego veraniego.




Aspecto general / Universidad de Cambridge (UK) / https://www.cam.ac.uk/museums-and-collections/collaborative-projects/my-museum-favourite/parrotia-persica



Esta especie, que hoy en día tan solo sobrevive en las faldas de los montes Elburz, tuvo durante el Cuaternario un área de extensión mucho más amplia que cubría todo el sur del continente europeo. Fue desapareciendo progresivamente de esta región al endurecerse las condiciones climáticas, huyendo del frío intenso durante los episodios glaciares y de la sequía durante los periodos interglaciares. Desapareció primero del oeste de la cuenca mediterránea (hace aproximadamente 1,3 Ma) pero se mantuvo mucho más tiempo en el este de la misma, permaneciendo hasta el último interglaciar (Riss-Würm) en la Península Balcánica (Grecia).




Distribución actual (rojo) y localidades en las que se han encontrado restos fósiles del Pleistoceno (estrellas azules).




Especie termófila que vive actualmente en una región con un alto nivel de precipitaciones (que va disminuyendo en el extremo este de su área de repartición), parece sin embargo que tiene cierta resistencia a la sequía una vez establecida. Es probable que encontraría en la fachada atlántica del continente europeo y en los relieves de la región mediterránea las condiciones idóneas para su desarrollo. Curiosamente, a pesar de conocerse su extensión pretérita desde hace ya bastante tiempo, a nadie se le ha ocurrido hasta ahora utilizar esta especie para fines otros que el puramente ornamental. Su nombre hace alusión a la extrema dureza de su madera, cuya densidad provoca que se hunda en el agua e impide su aprovechamiento. En Irán sus hojas se han utilizado en la medicina tradicional para tratar fiebres e infecciones respiratorias, al tener sus extractos una demostrada actividad antibacteriana.




Habitat of Acer velutinum and Parrotia persica (Iran, Golestan, 10 km W of tunnel Golestan, Golestan National Park 24) / http://photos.v-d-brink.eu/Flora-and-Fauna/Asia/Iran-Golestan-National-Park/i-Krs4vRX/




Parrotia persicaFamilia: HamamelidaceaeOrden: Urticales

Pequeño árbol caducifolio de hasta 15 m de altura, de copa ancha y redondeada, con frecuencia con varios troncos. Corteza lisa, grisácea, que se exfolia en grandes placas que se desprenden con facilidad. Hojas alternas, ovadas a oblongas-obovadas, 6-10 x 4-8 cm, de márgenes ondulados, gruesamente crenadas-dentadas en su mitad superior, de color verde oscuro, tornándose amarillas, anaranjadas o rojizas en otoño. Flores agrupadas en pequeñas y densas inflorescencias capituliformes protegidas por grandes brácteas marrones. Flores actinomorfas, hermafroditas, apétalas, de 1,5-2 cm de diámetro una vez completamente abiertas. Estambres 10-15, ca. 1,5 cm (filamentos 1 cm). Anteras de un llamativo color rojo. El fruto es una cápsula bilocular de color marrón que se abre por dos valvas y que contiene 2 semillas.

Parrotia 


Árboles decíduos; ramas con 1 profilo, glabrescente, pubescente y con pelos estrellados cuando es jóven. Hojas alternas; estípulas caducas que al caer dejan pequeñas cicatrices; lámina anchamente obovada o elíptica, membranácea, por lo general dentadas hacia el ápice de la hoja, con venación craspedódroma, con ambas caras pubescentes, con pelos estrellados. Plantas andromonóicas. Las inflorescencias, axilares o terminales, son espigas capitadas constituidas por 3-7 flores; brácteas florales grandes, castañas; bractéolas ausentes, Flores masculinas o hermafroditas, que se abren antes que las hojas. Sépalos 7-8(10), de forma irregular, dispuestos en espiral, unidos en la base, persistentes. Pétalos ausentes. Estambres (5)10-15, anteras alargadas, tecas 2-esporangiadas, cada una con dehiscencia longitudinal. Ovario semi-ínfero, úvulos 1 por lóculo; estilos largos, estigmas decurrentes. Cápsulas dispuestas en espiral a lo largo del raquis, sésiles, elongadas-globosas, leñosas, densamente cubiertas de pelos estrellados. Semillas elipsoidales. 2n = 24.






La propagación de esta especie por semilla es relativamente difícil y caprichosa. Lo intenté esta primavera sin aplicar ningún tipo de tratamiento (aparte conservar las semillas en la terraza) y ninguna de las semillas que compré llegó a germinar. Por lo visto, no es infrecuente que tarde bastante más de un año en hacerlo. Como no tengo ya ni idea de donde las sembré, quien sabe si no me llevaré una sorpresa la próxima primavera. En cualquier caso, lo volveré a intentar, ya que junto a la Zelkova, esta es una de las especie que me parece más interesante "recuperar".

viernes, 21 de julio de 2017

Noticias de nuestros castores

Hace ya más de 6 años escribía, en el que era el antecesor de este blog, un pequeño artículo dedicado a la persecución del castor en España en el que dejaba clara mi indignación por las medidas tomadas por las autoridades locales en las regiones en las que se había expandido esta especie:

http://yurakuna.blogspot.com.es/2014/02/la-persecucion-del-castor-en-espana.html

Un grito en el desierto al que nadie hizo caso y que no impidió que los planes de erradicación planeados por las autoridades locales se llevaran a cabo, con el apoyo explícito de la asociación Ecologistas en Acción, que arremetía entonces contra la introducción de esa especie en nuestro país por un grupo de activistas extranjero. Es cierto que esa reintroducción se realizó fuera de la legalidad vigente, siguiendo un proceder que trae a mi mente viejos recuerdos. Me crié en Suiza, en el cantón de Neuchâtel, y recuerdo que una especie tan emblemática como el lince se reintrodujo allá en el mayor de los secretos, en los años 70, gracias al esfuerzo de un inspector cantonal de la caza y de la pesca visionario que nadie allá ha olvidado (Archibal Quartier).




Castor en el Irati (Navarra) / Javi Sola


Para justificar la erradicación del castor, nuestras autoridades recurrieron al procedimiento más sencillo que tenían a su alcance: decretaron que el castor era una especie alóctona e invasora y gran parte de la sociedad lo asumió a pies juntillas. Que muchos ecologistas cayeran en la trampa sin ni tan siquiera pararse a pensar si eso era cierto me decepcionó hondamente. Algo parecido, sea dicho de paso, ocurre hoy con el arruí, declarado invasor a petición de SEO y de… ¡ Ecologistas en Acción ! sin existir realmente evidencias científicas que justifiquen tal decisión. Estudios como el publicado por los investigadores de Atapuerca, sin embargo, han demostrado sin lugar a dudas que el castor estuvo presente en nuestro país al menos durante el último millón de años, formando parte del menú de los habitantes de Atapuerca hace casi 800.000 años. El mapa que reproduzco a continuación pertenece a ese estudio. Como se puede ver, incluso en Andalucía hubo castores hasta el Holoceno...




https://www.researchgate.net/publication/295399313_Beavers_Castoridae_Rodentia_Mammalia_from_the_Quaternary_sites_of_the_Sierra_de_Atapuerca_in_Burgos_Spain


Afortunadamente, los castores han demostrado ser duros de roer. A pesar de haber sido eliminados cientos de ellos como vulgares ratas, tras gastarse las administraciones cientos de miles de euros en la empresa, estos simpáticos roedores han logrado mantenerse en varios ríos, despertando mucha curiosidad en una opinión pública cada día menos convencida de la necesidad de exterminarlos. Que el castor se haya cargado unos cuantos chopos y frutales a proximidad de las riberas no parece, claramente, un argumento suficiente para justificar su exterminio. Ese cambio de opinión de la población local también encuentra su reflejo en la posición a favor del castor que han manifestado distintos grupos ecologistas locales, que han decidido no alinearse con Ecologistas en Acción, cuyo planteamiento inicial ha sido muy perjudicial para esta especie. Si no se hubiese perseguido al castor con tanta saña, es probable que hubiese logrado extenderse mucho más que lo que ha hecho hasta hoy. Aún así, la especie ha logrado expandirse pero su llegada ya no parece que se percibe como un problema:




http://www.noticiasdenavarra.com/2017/01/05/vecinos/estella-y-merindad/detectan-por-primera-vez-la-presencia-de-castores-en-las-orillas-del-rio-urederra


¿ Significa esto que el castor por fin vaya a lograr el indulto ? Nada más lejos de la realidad. Personas como Javier Fabo, que se estén dejando la piel para salvar esta especie en nuestro país, tienen aún mucho trabajo por delante para lograr convencer la opinión pública de que la presencia del castor, lejos de ser un problema, en realidad es una oportunidad:

http://www.noticiasdenavarra.com/2017/02/09/vecinos/pamplona/el-castor-en-busca-de-una-oportunidad

Ojalá que entre todos logremos que el arquitecto de los ríos vuelva a desempeñar en nuestra red fluvial el papel que desempeñó durante millones de años...