domingo, 25 de junio de 2017

Los árboles de mi terraza (1)

Acabada la primavera, me atrevo a hacer hoy un pequeño resumen de mis pequeños experimentos de arboricultura. Lo primero decir que sembré sobre todo semillas de especies "exóticas", de esas famosas "paleoautóctonas" que tanto me interesan. Lo que pretendía saber era, sobre todo, si estas especies que crecen en climas tan similares al nuestro lograrían germinar aquí en Madrid. Vaya por delante que soy un absoluto principiante en este tipo de experimentos y que en todo momento me he dejado guiar por el sentido común ante mi total falta de experiencia en la materia. El resultado, he de decir, ha superado mis expectativas a pesar de algunas decepciones.


Para empezar, tal como podéis ver en la fotografía, he de explicar que no tengo ni jardín, ni parcela, ni finca, ni ningún lugar en el que pudiera hacer crecer esos árboles. Lo mío es realmente arboricultura mileurista, llevada a cabo sobre la terraza de mi apartamento en jardineras de lo más normalitas. Como substrato, eso sí, utilizo tierra para cactus, por aquello de obtener un buen drenaje. Una vez algo desarrollados los arbolitos, los transplanto entonces a botellas de agua de litro y medio, hasta que llega la hora de encontrarles una ubicación definitiva, cosa que tendré que hacer este otoño con los árboles sembrados el año pasado.


Pues nada, por último deciros que algunas semillas provienen de parques y jardines de la región y fueron recolectadas en noviembre y que otras las compré por internet y me llegaron a principios del año. Las almacené todas sobre mi terraza donde las dejé aguantar las bajas temperaturas del invierno. Veamos pues qué ocurrió...

Ginkgo biloba

Esta es una de las especies que ya sembré el año pasado y que volví a sembrar este año. El resultado es realmente espectacular. La tasa de germinación es bastante alta y su desarrollo posterior es muy bueno. El hecho de recoger las semillas en un jardín en el que conviven ejemplares de ambos sexos prácticamente yuxtapuestos explica probablemente ese éxito. Los ejemplares que sembré hace casi año y medio miden ahora entre 30 y 40 cm y tienen muy buen aspecto. Encontrar un hábitat para el ginkgo en nuestra región no será fácil pero estoy convencido de que deben existir lugares en los que está especie debería ser capaz de desarrollarse sin la intervención del hombre, tal como lo hiciera en el pasado.



Taxodium distichum var. mexicanum

El mayor éxito del año. En noviembre recogí semillas en el Parque del Príncipe de Aranjuez, donde los ahuehuetes alcanzan un tamaño descomunal, y en febrero las sembré... La mayoría de ellas germinaron y probablemente me quedaré con una veintena de individuos, los más vigorosos de los muchos que llegaron a germinar. Viendo la facilidad con la que germinan, no se entiende que haya tan pocos en nuestro país. Se entiende aún menos viendo el éxito rotundo obtenido en el Parque del Príncipe, donde esos árboles son auténticos gigantes. Prefiero no imaginar cómo estarán dentro de 500 o 1000 años...





Platanus orientalis

Compré las semillas por internet y me han nacido una docena de arbolitos. No es mucho viendo la cantidad de semillas que vienen en un paquetito pero es mucho más de lo que esperaba. El desarrollo es más bien lento durante las primeras semanas. Parece, sin embargo, que ha dado un acelerón con la llegada del calor pero sorprende que sus raíces no se desarrollen tan rápido como el resto de la planta. En total una decena de arbolitos son los que debería lograr sacar adelante.





Carya illinoiensis

Recogí unas cuantas nueces pacanas en el Parque del Príncipe de Aranjuez y muchas germinaron. Como curiosidad señalar que la planta empieza primero por desarrollar un fuerte sistema radicular antes de echarse a crecer hacia arriba. Tanto es así que algunos no lograron ni tan siquiera a desarrollar tallo y hojas. Me quedé finalmente con 4 ejemplares que están creciendo satisfactoriamente. Viendo el desarrollo de las raíces, probablemente haría bien en no esperar año y medio para transplantarlos en su ubicación definitiva.

Albizia julibrissin

Las semillas también provienen de Aranjuez, recogidas en unos ejemplares bastante desarrollados plantados en la acera de una gran avenida. Germinan relativamente tarde pero una vez iniciado su crecimiento, crecen con ganas. La tasa de germinación es muy alta.





Zelkova carpinifolia

Esta es una de las especies que más me fascina y me enfrentaba a varios retos. El primero era encontrar semillas, cosa que finalmente logré hacer en una tienda norteamericana que era la única que disponía de ellas (ella misma las consigue en Rusia). La otra era que germinasen. La tienda, en efecto anuncia una tasa de éxito muy baja (20%), ya que se trataba de semillas algo antiguas, y era muy posible que no obtuviera ningún resultado. De hecho, pensaba que iba a ser el caso hasta que vi aparecer, muy tardíamente, tres pequeñas plántulas que resultaron ser las ansiadas zelkovas. De momento siguen siendo pequeñas plántulas con unas cuantas pequeñas hojas y no sé si seguirán desarrollaándose.





Acer saccharinum

Esta es una especie que no me proponía sembrar pero en un paseíto a proximidad de mi trabajo me di cuenta que este arce soltaba sus semillas a comienzo de la primavera (los demás arces lo hacen en otoño). No pude resistir la tentación de sembrar unas cuantas y me quedé alucinado: germinan en apenas una semana y el desarrollo es ultra rápido en las primeras semanas. El más alto mide ya unos 15 cm de altura. A este ritmo se enfrentará a su primer invierno hecho ya un arbolito.

Pterocarya fraxinifolia

Otra especie cuyas semillas compré por internet y que creí que iba a dar un mejor resultado. Tan solo 3 de ellas llegaron a germinar pero su desarrollo es satisfactorio por ahora.





Liquidambar orientalis

Dediqué todo un post a esta especie y como ya contaba en él, encontrar semillas de esta especie fue toda una epopeya. Nadie las vende y no me quedó más remedio que intentar obtener algunas en el Jardín del Príncipe de Aranjuez, cosa que no resultó nada fácil al ser el año pasado un mal año en cuanto a producción de semillas se refiere. Conseguí muy pocas pero aún así llegaron a germinar 3 de ellas. Uno de los ejemplares no prosperó, quedando tan solo 2 ejemplares con un desarrollo muy desigual, aunque parece que el más pequeño de ellos por fin se anima un poco.





Koelreuteria paniculata / Firmiana simplex

Desesperado de no ver aparecer nada en algunas jardineras, sembré en abril algunas semillas que había descartado por falta de sitio y el resultado fue sorprendente en el caso del árbol de los farolillos, que germina con cierta facilidad. No tenía, en cambio, mucha esperanza de ver germinar las semillas del parasol chino. Son pocos los ejemplares que hay en el Parque del Retiro y cuando recogí las semillas había muy pocos frutos. No tenía yo muy claro que esas semillas fuesen viables. El caso es que tan solo una germinó a una velocidad de vértigo. No descarto que aún pueda hacerlo alguna otra ya que apareció la plántula muy recientemente.



Pinus pinea

Hay en mi barrio algunos pinos piñoneros de muy buen ver que prometen aún crecer bastante. En otoño, al volver del cole con los niños, nos encontramos piñones y les expliqué a mis hijos que si los sembrábamos iban a crecer pequeños pinos. Así que eso hice y tengo ahora 4 pinitos que iré a plantar con ellos en algún descampado en cuanto crezcan un poco. Este otoño iremos a por bellotas a la Casa de Campo y empezaré a plantar encinas en lugares en los que tengan alguna probabilidad de sobrevivir.



Eucommia ulmoides

Tan solo tres semillas llegaron a germinar y una de las plántulas murió al poco tiempo pero los dos ejemplares que sobrevivieron demostraron tener mucha vitalidad. Ojalá las semillas que no lo hicieron lleguen a germinar la próxima primavera. Lo hacen muy pronto, sea dicho de paso. Es, con el ahuehuete, la especie que tardó menos en hacerlo. Esta fue una compra de la que no me arrepiento aunque, eso sí, esperaba que fuesen a germinar más semillas.





Brachichyton populneus

Cogí semillas de un árbol en pleno centro de Barcelona y no pensaba yo que fuesen a germinar pero... ! Vaya si germinaron ! Algunas lo hicieron al poco tiempo de yo sembrarlas, en pleno verano, y otras lo hicieron esta primavera. Ver crecer este árbol es fascinante. Quien haya visto alguna vez la raíz engrosada que desarrolla se habrá quedado alucinado con este árbol que me parece un buen candidato para resistir la sequía. Mi siguiente paso será plantarlos en algunos descampados de mi barrio para ver si son capaces de sobrevivir, cosa de la que les creo muy capaces viendo su estrategia de almacenamiento...





Platycladus orientalis

Sembré unas cuantas semillas tardíamente, por despecho, en una jardinera en la que no había crecido nada y me llevé una buena sorpresa. Tengo ahora mismo 4 plántulas iniciando su desarrollo y espero realmente que sigan su desarrollo, ya que se trata de un árbol bastante resistente a la sequía que parece estar bien adaptado a nuestro clima (en el norte de Irán) forma bosques mixtos con el ciprés (Cupressus sempervirens).



Parrotia persica

La gran decepción de esta primavera. Ni una sola de la veintena de semillas que adquirí llegó a germinar. He leído que conseguirlo puede llevar bastante tiempo y es probable que una estancia prolongada en el frigorífico les hubiese venido bien. Tal vez algunas semillas germinen la próxima primavera. Eso sí, evitaré reutilizar la tierra en la que sembré esas semillas porque no hay manera de diferenciarlas del substrato...

Ostrya carpinifolia / Carpinus orientalis

Tampoco hay noticias de estas dos especies. Creo que a ellas también les hubiese venido bien una estancia en el frigorífico antes de sembrarlas. Lo tendré en cuenta para futuros intentos ya que estas dos especies son fundamentales en mis planes, al estar estar particularmente bien adaptadas a nuestro clima.

lunes, 19 de junio de 2017

Nadando a contracorriente

El futuro, siento anunciarlo aquí hoy con tanta vehemencia, no será igual que ese pasado tras el que muchos andan corriendo. Pocos lugares quedan ya en nuestro país y en este continente que no hayamos alterado en mayor o menor medida y es prácticamente imposible que vuelvan a desarrollarse en el futuro los mismos ecosistemas que destruimos. No solamente han cambiado las condiciones ecológicas que propiciaron su desarrollo, sino que también han cambiado la fauna y la flora, desapareciendo muchas especies y llegando muchísimas otras. Dedicamos, hoy en día, millones de euros a perseguir las especies exóticas que nos "invaden" sin ver que en realidad nosotros mismos hemos creado las condiciones para que prosperen. Hagamos lo que hagamos, esas especies no van a desaparecer. Eso no impide, claro está, que sigamos trabajando para intentar recuperar o reconstituir ecosistemas. Pero de nada sirve hacerlo si no tomamos consciencia de que probablemente, al final, el resultado podría ser bien diferente del esperado. Diferente pero no necesariamente peor. Vivimos en un mundo cambiante y la evolución de nuestros ecosistemas es en buena parte impredecible. El pasado, sin embargo, nos da buenas pistas acerca de cómo podría ser esa evolución…

Se han sucedido durante el Cuaternario distintos episodios glaciares, interrumpidos por periodos interglaciares durante los que las faunas y floras cálidas intentaron repetidamente regresar a sus antiguos dominios. Leones, leopardos, antílopes, hienas, hipopótamos, arruis y un largo etcétera de especies "africanas" llegaron a poblar el sur de Europa durante esos periodos interglaciares. La originalidad del actual período interglaciar es que las especies ya no pueden moverse con tanta facilidad. Salvo alguna excepción, como el chacal dorado o el arrui, es muy difícil que especies como las que hemos citado puedan colonizar o recolonizar nuevos territorios. Por sus actividades, el ser humano ha truncado el regreso de muchas especies que fueron "eliminadas" en un pasado no muy lejano. Es el caso, por ejemplo, del león, aún presente en la Península Balcánica en la Antigüedad y hace apenas 8000 años en el norte de nuestro país. Favorecer el regreso de esas especies se inscribiría pues en la lógica de lo ocurrido en anteriores periodos interglaciares. Impedir el regreso de esas especies, sea dicho de paso, nos llevaría a una situación inédita, quedando muchos nichos ecológicos vacíos. La modelización del hábitat de las especies que conforman nuestra actual fauna y su aplicación a las condiciones climáticas de finales de este siglo apunta a una progresiva desaparición de las especies de ámbito eurosiberiano de buena parte de la Península Ibérica. Si no dejamos que especies mejor adaptadas a las nuevas condiciones, como el arrui por ejemplo, colonicen esos nichos vacíos, corremos el riesgo de asistir a una simplificación de nuestros ecosistemas que podría poner en peligro a muchas especies cuya permanencia depende en gran medida de que exista una gran heterogeneidad en nuestros ecosistemas.

Introducir bisontes en los pinares del Sistema Ibérico o en las dehesas extremeñas es un sinsentido. Arruis y antílopes serían los pobladores más lógicos de esos ecosistemas que se van a quedar huérfanos si persistimos en creer que deberíamos basar nuestros esfuerzos en reconstituir la fauna y flora del reciente Holoceno. Seamos realistas: el nivel de CO2 en la atmósfera no había sido tan alto desde finales del Terciario. Si, como es de esperar en base a lo que conocemos del pasado, las temperaturas se ajustarán al actual nivel de CO2 (se observa una estrecha correlación entre ambos), se quedarán muy cortos esos 2 grados que la comunidad científica se ha fijado como límite de la subida de las temperaturas. Así que las cosas son bastante sencillas en realidad: o no hacemos nada y esperamos a ver qué pasa en un mundo tan intervenido por el hombre, o nos ponemos de una vez manos a la obra e intentamos facilitar esas migraciones que necesariamente tendrán (y tendrían ya) que ocurrir (o haber ocurrido). No creo, personalmente, que los bisontes o las cabras montesas de repente muten y se adapten a sobrevivir en los áridos ecosistemas del SE, que ganarán mucho terreno en la Península en un futuro mucho más cercano de lo que pensamos.

Así que dejemos de nadar a contracorriente, seamos pragmáticos y empecemos a creernos lo que nos cuentan los modelos de los climatólogos, que no son, sea dicho de paso, especialmente pesimistas (por evidentes razones políticas). Como geólogo que soy, me atrevo a decir que estamos volviendo a unas condiciones nunca vistas desde finales del Terciario (niveles de CO2 en la atmósfera). Saquen de ello sus propias conclusiones. ¿ Desmentirán las temperaturas las conclusiones de los geólogos, que observan que en el pasado el nivel de CO2 atmosférico y las temperaturas siempre han ido de la mano ? Podemos ignorar las conclusiones a las que llegan los climatólogos en base a los modelos que calculan (pobrecitos, no saben qué calculan) y podemos tachar de fantasiosa la historia que nos cuentan los geólogos (unos catastrofistas resentidos que intentan llamar la atención como pueden para obtener subvenciones). Sí, podemos seguir creyendo que el Holoceno sigue siendo ese mundo ideal que deberíamos intentar a toda costa reconstituir. Siento deciros que el Holoceno ha quedado ya muy atrás. O mejor dicho muy adelante, porque es un retroceso de varios millones de años el que está experimentando actualmente nuestro planeta. Negarlo es un fraude intelectual. Obviarlo, una grave irresponsabilidad. Que a estas alturas no asumamos aún realmente las conclusiones a las que llegan los climatólogos y nos obstinemos en reconstituir un mundo soñado me parece realmente preocupante...